La calma cambiaria y la desaceleración de la inflación permitieron al Gobierno evitar una crisis en el tercer año de mandato, pero el bajo consumo mantiene débil la recuperación. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado recortó a 2,4% la previsión de crecimiento para 2026.
Infobae señaló que energía, minería y agro explican la mayor parte del avance, mientras industria, comercio y construcción continúan rezagados. La dolarización de ahorros supera los US$3.000 millones mensuales y resta recursos a la compra de bienes durables.
Las tasas de corto plazo bajaron y los bancos disponen de más liquidez, aunque todavía no se observa una expansión suficiente del crédito productivo y familiar. La caída del riesgo país mejora el financiamiento, pero no garantiza que el beneficio llegue rápido a salarios y empleo.
La estabilidad es una condición necesaria, no un resultado social completo. El desafío para 2027 será transformar menores precios y menor volatilidad en inversión, trabajo e ingresos; si la economía sigue dividida entre sectores dinámicos y ramas estancadas, el crecimiento promedio ocultará una recuperación desigual.