Ariel Slipak (FARN), citado por el Observatorio del RIGI, alertó que la demanda energética de Vicuña podría alcanzar 700 MW —más que el consumo de toda la población de San Juan— y ya abre disputa con otras mineras por infraestructura eléctrica insuficiente.
El mismo informe cuestiona el impacto sobre acuíferos y la cuenca del río Jáchal, además de la intervención sobre el glaciar GE110 y su zona periglaciar. La tensión eléctrica se suma al debate por la línea de extra alta tensión y prioridades de uso a 25 años.
Sin energía sobrante, el cluster cuprífero se pelea entre sí: Josemaría, Pachón, Los Azules y Altar no pueden crecer en paralelo sobre la misma red saturada.
El Estado debería publicar un plan energético minero con cupos, costos y acceso de terceros. Si no, el RIGI reparte privilegios y deja a hogares y pymes al final de la fila.