El regulador eléctrico autorizó a Vicuña a construir infraestructura de transporte para abastecer Josemaría, con prioridad de uso sobre el 90% de la nueva capacidad durante 25 años. Constructiva estimó obras por alrededor de US$800 millones, 100% a cargo de la minera, que luego operará Transener como parte del sistema nacional.
La demanda inicial ronda los 260 MW —comparable a una ciudad importante— y el esquema incluye estaciones transformadoras y cientos de kilómetros de líneas entre Rodeo, Chaparro y el futuro nodo Josemaría. Sin energía, el RIGI es papel.
La resolución llegó tras audiencia pública y objeciones. El argumento oficial es que, una vez cubierto el proyecto, la capacidad incremental podría beneficiar a otros usuarios bajo la normativa vigente.
Prioridad del 90% por un cuarto de siglo merece seguimiento estricto: tarifas, acceso de terceros y impacto ambiental de las trazas. La minería grande se juega también en el tendido.