Funcionarios nacionales comenzaron a reconocer en privado que la reactivación económica avanza más lento de lo esperado, aunque la Casa Rosada mantiene sin cambios su discurso público y el rumbo del programa. La preocupación ya se trasladó al análisis electoral de 2027.
Infobae señaló que el oficialismo celebra la desaceleración de la inflación mayorista, pero enfrenta indicadores débiles en industria, construcción, metalurgia y producción automotriz. La UIA estimó para junio una caída industrial interanual del 1,8%, mientras varios rubros continúan muy por debajo de los niveles de 2022.
En el entorno presidencial sostienen que la estabilidad macroeconómica evitó una crisis mayor y que el problema actual es el nivel de actividad. Al mismo tiempo, dirigentes libertarios admiten que hay hogares atravesando dificultades, pero confían en que ese malestar no impedirá una reelección.
La tensión política está en esa brecha: bajar la inflación no equivale automáticamente a recuperar ingresos, empleo y consumo. Si la mejora no llega a la economía cotidiana, el Gobierno deberá explicar por qué sus logros macro todavía no se traducen en alivio social.