La Casa Rosada decidió reactivar proyectos de legisladores aliados y gobernadores después de los tropiezos sufridos en el Senado y de las tensiones por pliegos judiciales. La estrategia busca recuperar cooperación parlamentaria para las reformas que el oficialismo considera prioritarias.
Según informó Infobae, entre las iniciativas que podrían volver a la agenda figuran la reducción del IVA para la harina y la fécula de mandioca, una modificación del régimen de banquinas, la ley de electromovilidad y cambios en salud mental. El Ejecutivo también pretende avanzar con la reforma del Banco Central y una nueva ley de mercado de capitales.
Dar tratamiento a demandas regionales puede corregir una dinámica legislativa demasiado concentrada en proyectos del Poder Ejecutivo. Sin embargo, presentar esas iniciativas como moneda de cambio electoral debilita el debate público: cada propuesta debe justificar su costo fiscal, sus beneficiarios y sus controles.
El giro confirma que el Gobierno necesita acuerdos que no logró construir de manera estable. La prueba será si abre una negociación transparente y duradera o si el Congreso recibe concesiones puntuales para reunir votos, una práctica que el oficialismo cuestionó pero ahora parece dispuesto a utilizar.