El Gobierno decidió no insistir, al menos en el corto plazo, con la reforma de la Ley de Tierras que buscaba flexibilizar los límites a la compra de campos por extranjeros. La iniciativa fue retirada del proyecto de propiedad privada ante la falta de votos aliados y la resistencia social que acompañó el debate.
Fuentes oficiales citadas por Infobae señalaron que la decisión fue coordinada entre Patricia Bullrich, la Jefatura de Gabinete y la mesa política de la Casa Rosada. Antes del retiro se había evaluado subir del 15% al 25% el límite de extranjerización, pero esa concesión tampoco reunió respaldo suficiente.
El traspié también altera el calendario de Federico Sturzenegger. El Ejecutivo priorizará la nueva Carta Orgánica del Banco Central y cambios en el régimen de inocencia fiscal, mientras quedan relegados el paquete Hojarasca y otro proyecto de 349 artículos que incluye reformas al mercado inmobiliario y a colegios profesionales.
La secuencia muestra que la desregulación no depende sólo de la voluntad presidencial: requiere acuerdos legislativos y una explicación pública convincente sobre sus efectos. En provincias con recursos estratégicos, como San Juan, el debate sobre la tierra exige además información territorial y controles claros para que la búsqueda de inversión no debilite soberanía ni capacidades provinciales.