El Congreso argentino cerró 2025 con la cifra más baja de leyes sancionadas desde el retorno de la democracia, de acuerdo con un relevamiento difundido por Tiempo de San Juan.
El dato permite medir una parálisis que no se explica sólo por la cantidad de proyectos: también intervienen el nivel de acuerdos, la calidad del debate y el uso de decretos para resolver asuntos que deberían pasar por el Poder Legislativo.
Una producción reducida no es necesariamente negativa si evita normas improvisadas, pero sí resulta preocupante cuando refleja bloqueo institucional. Las cámaras deben publicar balances comparables de sesiones, dictámenes y tiempos de tratamiento para distinguir control legislativo de inactividad.