El Gobierno reconoce que la estabilidad macroeconómica ya no alcanza para sostener la expectativa electoral: el principal reclamo social pasa por los ingresos y la incertidumbre laboral. Fuentes de la Casa Rosada citadas por Infobae ubicaron la aprobación consolidada de Javier Milei en torno al 35% y admitieron que la recuperación deberá sentirse en los hogares.
El diagnóstico oficial aparece después de una caída mensual del 6,5% en el Índice de Confianza en el Gobierno. En Balcarce 50 atribuyen el deterioro a la demora del repunte, la falta de hitos de gestión y errores políticos, mientras el endeudamiento familiar alcanzó niveles récord y empezó a ocupar el discurso del vocero presidencial.
La explicación oficial sigue apoyada en ordenar las cuentas públicas y bajar la inflación antes de intervenir sobre la economía cotidiana. Esa secuencia puede mostrar resultados agregados, pero deja abierta la cuestión decisiva: cuánto tiempo pueden esperar salarios, empleo y consumo antes de que la mejora macroeconómica pierda valor político.
El desafío hacia 2027 será verificable en indicadores concretos, no sólo en encuestas: poder adquisitivo, formalización laboral, deuda de los hogares y acceso a servicios. Si esos datos no mejoran, el propio diagnóstico de la Casa Rosada anticipa que la narrativa del orden fiscal tendrá un límite electoral.