El avance minero ya se siente en la hotelería de Iglesia: de las aproximadamente 2.100 plazas de alojamiento del departamento, cerca del 30% está alquilado a empresas, contratistas y trabajadores de los proyectos, según un relevamiento municipal citado por Tiempo de San Juan. El fenómeno se concentra en Rodeo y Las Flores, y ya hay numerosas consultas para la temporada de verano 2026/2027.
Víctor Alberto Grau, presidente de la Asociación Iglesiana de Turismo, Industria y Comercio (A.I.TUR.I.C.) y dueño de Estancia Guañizuil, explicó que una cabaña equipada para cinco personas, sin hotelería, se alquila a empresas por entre US$1.500 y US$3.000 mensuales. Para el turista, una cabaña para seis cuesta alrededor de $80.000 por noche. Su establecimiento construye nueve cabañas para pasar de 45 a 90 camas, y calcula que casi todas las nuevas plazas las absorberá la minería.
“Cuando hay poco turismo, no nos queda otra que alquilar a las empresas o empleados de las mineras”, admitieron prestadores. Algunos establecimientos ya volcaron toda su capacidad a contratos mineros. El municipio sostiene que por ahora no debería afectar al turismo, pero la A.I.TUR.I.C. advirtió que la ocupación puede reducir la oferta para quienes visitan las termas y el dique Cuesta del Viento, y reclamó: “Iglesia necesita un ordenamiento territorial urgente”.
Es la misma tensión que ya se vio en Calingasta: la minería sostiene a los prestadores en temporada baja, pero desplaza al turismo y presiona precios para los propios vecinos. Sin planificación, Iglesia corre el riesgo de cambiar una economía diversificada por una dependiente de un solo cliente.
Fuente: Tiempo de San Juan.