La economista Laura Rópolo planteó que San Juan debe convertir el próximo ciclo del cobre en capacidades locales duraderas. Su análisis parte de más de dos décadas de experiencia provincial con minería metalífera de gran escala.
Diario de Cuyo informó que Rópolo propone clasificar proveedores según estándares internacionales, identificar brechas y construir alianzas para competir en proyectos que podrían operar durante varias generaciones.
El discurso de clase mundial necesita indicadores verificables: compras locales, transferencia tecnológica, salarios, financiamiento y participación de pymes. Sin esa medición, la promesa de derrame puede ocultar cadenas concentradas fuera del territorio.
La planificación debe abarcar auge, operación y cierre. El cobre será una oportunidad sólo si deja empresas, conocimiento e infraestructura útiles más allá de la vida de cada mina.