La demanda de préstamos informales creció en San Juan entre familias que ya no acceden a bancos, tarjetas o casas de crédito. Algunas operaciones exigen objetos en garantía y aplican intereses que pueden llegar al 80% para plazos muy cortos.
Tiempo de San Juan describió modalidades con cancelación en una sola cuota y escasa documentación. La expansión aparece ligada al aumento de la morosidad y a la necesidad de conseguir dinero inmediato para gastos básicos.
El fenómeno revela exclusión financiera y también riesgo de abuso. El Estado debe reforzar información, canales de denuncia y alternativas reguladas, pero sin criminalizar a quienes recurren a estas vías; bancos y comercios también deben transparentar el costo total de sus créditos.