La industria naval argentina advirtió que los últimos barcos en construcción están próximos a entregarse y que no aparecen nuevas órdenes para 2027. El freno llega después de siete años en los que los astilleros nacionales botaron 37 pesqueros y ampliaron capacidad.
Infobae relevó que uno de los principales establecimientos pasó de tener cinco unidades en obra el año pasado a sólo dos, con entregas previstas entre noviembre y enero. Empresarios del sector atribuyen el corte del ciclo a la pérdida de rentabilidad de la pesca, principal cliente de la construcción naval reciente.
La caída de pedidos amenaza empleo calificado, proveedores y conocimiento industrial difícil de reconstruir. Cualquier respuesta pública debe vincular financiamiento, renovación de flota y reglas para la pesca con compromisos verificables de producción local, sin sostener capacidad ociosa a ciegas.