La diputada nacional Nancy Picón planteó que debe evaluarse cómo asistir a las personas endeudadas y dejó abierta la posibilidad de una declaración de emergencia u otra herramienta. El problema alcanzó centralidad por el uso creciente de crédito para gastos corrientes.
Una emergencia puede aliviar situaciones críticas, pero necesita criterios de acceso, costo fiscal y controles para evitar soluciones indiscriminadas. También debe distinguir deudas bancarias, financieras, comerciales y de servicios, que tienen reglas diferentes.
El debate requiere datos provinciales sobre mora, tasas y peso de las cuotas en los ingresos. Sin diagnóstico, una consigna de ayuda corre el riesgo de generar expectativas sin modificar las condiciones que empujan a las familias al crédito caro.