La producción industrial retrocedió 5% en julio frente a junio y 4,9% interanual, mientras acumuló una baja del 2,6% en los primeros siete meses. Un informe de la consultora Industria y Desarrollo proyectó para 2026 la pérdida de 3.300 empresas y 100.000 empleos directos e indirectos.
Quince de las dieciséis divisiones manufactureras cayeron en la medición mensual. La combinación de demanda débil, costos crecientes y financiamiento más caro aprieta los márgenes y agrava una cadena de pagos que ya registra miles de firmas en mora.
El contraste con minería, hidrocarburos, agro y finanzas muestra una recuperación económica muy desigual. Los sectores que mejor evolucionan explican una proporción menor del empleo, mientras industria, construcción y comercio concentran buena parte del trabajo formal.
La estabilidad macroeconómica pierde sustento social si continúa la destrucción de capacidad productiva. Crédito, impuestos y competitividad deben discutirse junto con metas verificables de inversión y empleo, no como beneficios sin contraprestación para empresas individuales.