La inflación de la Ciudad de Buenos Aires fue del 1,7% en agosto y acumuló un 33,3% en los últimos doce meses. El indicador desaceleró frente a julio y llegó como referencia previa al dato nacional que el INDEC difundirá esta semana.
Vivienda, alimentos, salud y transporte estuvieron entre los principales impulsores del mes. La composición importa porque esos rubros concentran una parte alta del gasto de los hogares y limitan el alivio que puede sugerir el promedio general.
El registro porteño no reemplaza al índice nacional y su estructura de consumo difiere de la de provincias como San Juan. Sin embargo, ofrece una señal sobre servicios y precios regulados que también condicionan presupuestos familiares fuera de la Capital Federal.
La desaceleración será sostenible si se mantiene sin profundizar la caída de actividad ni el deterioro de ingresos. Para la vida cotidiana, el dato clave no es sólo cuánto suben los precios, sino si salarios y jubilaciones recuperan poder de compra.