La recuperación de caudales y espacios recreativos abrió expectativas entre los guardavidas sanjuaninos, que comenzaron a prepararse para la próxima temporada después de un verano con menor demanda laboral. El sector espera que más zonas habilitadas requieran personal de prevención y rescate.
La cantidad definitiva de puestos todavía depende de las habilitaciones, los niveles de agua y las contrataciones de municipios, clubes y prestadores. Por eso, el aumento del recurso hídrico no garantiza automáticamente una mejora del empleo ni la apertura segura de todos los balnearios.
La planificación debe comenzar antes de la temporada: señalización, equipos, protocolos, cobertura horaria y controles de aptitud son tan importantes como el número de trabajadores. Abrir un espacio sin esas condiciones traslada el riesgo a visitantes y guardavidas.
La provincia tiene la oportunidad de recuperar actividades recreativas y empleo, pero necesita publicar qué lugares estarán habilitados y bajo qué estándares. La seguridad acuática no puede depender de anuncios tardíos ni de contrataciones improvisadas.