El Mercado de Abasto de la ciudad de San Juan muestra una caída sostenida de compradores y menor actividad en jornadas que antes concentraban gran movimiento. Puesteros del predio señalan que la reducción de ventas ya impacta en la cantidad de personas necesarias para atender los comercios.
Una editorial de Diario de Cuyo vinculó el fenómeno con el deterioro del poder adquisitivo: las familias compran menos frutas y verduras o se limitan a los productos indispensables. También influyen el reparto a domicilio y la expansión de verdulerías mayoristas y minoristas en distintos barrios.
La combinación revela que no existe una explicación única. El Mercado enfrenta una contracción general del consumo, pero también una transformación en los hábitos de compra y una pérdida de ventajas frente a competidores que ofrecen precios similares sin exigir traslado.
La respuesta no debería limitarse a esperar una recuperación económica. Mejorar higiene, accesos, estacionamiento, información de precios y canales digitales puede ayudar a recuperar público, aunque ninguna modernización sustituye el ingreso necesario para que las familias sostengan una alimentación variada.