El sistema financiero comenzó a operar este 31 de agosto con el Cobro con Transferencia, una modalidad creada por el Banco Central para que bancos y prestamistas habilitados cobren cuotas desde una cuenta bancaria o billetera virtual elegida por el cliente.
La herramienta, establecida por la Comunicación A 8406, permite que el acreedor envíe una solicitud de cobro aunque la cuenta autorizada pertenezca a otra entidad. En esta primera etapa se aplica a préstamos y más adelante podría extenderse a otros pagos recurrentes.
El mecanismo no habilita a una entidad a retirar dinero de cualquier cuenta ni a cobrar deudas anteriores de manera automática. Requiere autorización expresa del usuario y la vinculación previa de una cuenta específica con el préstamo, una precisión relevante en un contexto de aumento de la morosidad.
La interoperabilidad puede simplificar pagos y reducir incumplimientos por problemas operativos, pero también vuelve central la calidad del consentimiento. Bancos, fintech y reguladores deberán garantizar información comprensible, revocación accesible y trazabilidad para evitar débitos discutidos o autorizaciones obtenidas sin claridad suficiente.