La probabilidad de que la economía argentina entre en una fase recesiva bajó al 81% en julio, el menor registro de 2026, pero se mantuvo por encima del umbral crítico. El cálculo corresponde al Índice Líder de la Universidad Torcuato Di Tella.
El indicador había alcanzado 99% en enero y descendió gradualmente, aunque sin perforar el 80%. La metodología busca anticipar cambios de ciclo y define una recesión cuando la tendencia del EMAE acumula seis caídas consecutivas.
El Índice Líder cayó 0,72% mensual en julio y 3,29% interanual. Solo cinco de sus diez componentes mostraron variaciones positivas significativas, entre ellos la recaudación real de IVA, el despacho de cemento y los indicadores bursátiles.
La baja de la probabilidad es una señal menos negativa, no una confirmación de recuperación. Con actividad desigual y un indicador adelantado en retroceso, el margen para afirmar que el estancamiento quedó atrás sigue siendo limitado.