Las importaciones de bienes de consumo alcanzaron US$5.362 millones durante el primer semestre de 2026, un máximo histórico para el período. Algunos rubros, como fideos y pastas, registraron aumentos de hasta 530%.
El informe privado citado por Infobae también detectó fuerte avance de ropa, alimentos y otros productos terminados. La apertura amplió oferta y competencia, pero ocurrió mientras distintas ramas industriales nacionales reducen producción y empleo.
El precio al consumidor no depende únicamente del origen del producto: tipo de cambio, logística, impuestos y márgenes comerciales pueden absorber parte del beneficio. Por eso, más importaciones no implican automáticamente bienes más baratos ni mayor bienestar.
La política comercial necesita datos por rubro, precio y efecto laboral. Competencia e industria no son objetivos incompatibles si se corrigen costos internos y se controla competencia desleal; sin esa estrategia, el récord puede aliviar precios puntuales mientras erosiona capacidad productiva.