YPF empezó a utilizar una subasta inversa por rondas para adjudicar obras e insumos: los oferentes aceptan precios cada vez más bajos sin conocer cuántos competidores siguen activos. La compañía asegura que su primera aplicación produjo un ahorro superior a US$150 millones.
Infobae informó que el mecanismo se empleó en el gasoducto de 527 kilómetros entre Neuquén y Río Negro, adjudicado por cerca de US$1.200 millones. Antes de competir, todas las empresas debieron aprobar condiciones técnicas, legales y financieras y firmar el contrato.
La reducción de discrecionalidad puede mejorar transparencia y precio, pero el resultado no debe medirse sólo por la oferta más baja. En obras críticas importan también plazos, calidad, capacidad financiera, seguridad, empleo y riesgo de renegociaciones posteriores.
YPF prevé aplicar el esquema a licitaciones del proyecto Argentina LNG. Para validar el ahorro deberá publicar bases, participantes, precio de referencia, actas y desempeño de cada contrato; una subasta auditable vale más que el efecto psicológico que la empresa usa para describirla.