El Registro Único de Adopción de San Juan tiene 106 legajos, pero sólo 16 familias manifestaron disposición a adoptar a niños o adolescentes con discapacidad o enfermedades prolongadas. De ese total, 85 legajos están activos y 21 figuran temporalmente no disponibles.
Los datos difundidos por Diario de Cuyo surgieron después de una convocatoria pública para una niña de 11 años con retraso madurativo. El llamado recibió alrededor de 50 expresiones de interés, luego de que no prosperaran las consultas dentro del registro.
La brecha también aparece con la edad: la preferencia se concentra en niños pequeños y disminuye para adolescentes, grupos de hermanos o situaciones de salud complejas. El problema no se resuelve culpando a las familias, sino con evaluación, acompañamiento profesional y apoyos estatales sostenidos.
La adopción debe responder al derecho de los chicos a vivir en familia, no a una expectativa idealizada de los adultos. Publicar estadísticas periódicas, fortalecer redes terapéuticas y acompañar después de la vinculación puede ampliar las posibilidades sin bajar los estándares de cuidado.