La industria argentina utilizó 59,1% de su capacidad instalada en junio, de acuerdo con el INDEC. El indicador mejoró 0,8 puntos frente a mayo, pero continuó por debajo del 60% y apenas superó el registro del mismo mes de 2025.
La refinación de petróleo operó al 86,7% y también quedaron sobre el promedio las industrias metálicas básicas, químicas, de papel y de alimentos. En cambio, automotrices y metalmecánicas trabajaron por debajo de la mitad de su potencial.
La brecha muestra que no existe una recuperación industrial homogénea. Energía y algunos insumos básicos sostienen actividad, mientras sectores intensivos en empleo y ligados al consumo padecen menor demanda de vehículos, maquinaria y electrodomésticos.
Para provincias como San Juan, la expansión minera puede abrir pedidos industriales, pero sólo si proveedores nacionales logran escala, financiamiento y certificaciones. Sin una política de encadenamientos productivos, la inversión extractiva puede convivir con fábricas ociosas y escaso empleo local.