La inflación nacional fue de 2,1% en julio y cortó una secuencia de tres meses de desaceleración. El dato volvió a ubicar el índice por encima del 2% y mostró que la estabilización todavía enfrenta presiones persistentes.
Según el análisis publicado por Infobae sobre los datos del INDEC, recreación, cultura, turismo y restaurantes tuvieron un peso importante por las vacaciones de invierno. También incidieron la inflación núcleo, el tipo de cambio y ajustes de precios regulados.
El promedio no refleja de la misma manera el impacto sobre cada hogar. Alimentos, vivienda, transporte y servicios tienen pesos distintos según el ingreso y la provincia; por eso una variación moderada puede convivir con una pérdida más intensa de poder de compra.
El freno en la baja mensual obliga al Gobierno a evitar lecturas triunfalistas. Una desinflación sostenible requiere reservas, competencia y consistencia fiscal, pero también salarios que no queden rezagados; estabilizar precios sin recuperar ingresos mantiene la fragilidad social.