Argentina y Chile negocian un acuerdo de integración energética que combinaría el gas de Vaca Muerta con la infraestructura chilena de almacenamiento y salida al Pacífico. El objetivo es dar estabilidad jurídica a operaciones de largo plazo.
La ministra chilena Ximena Rincón dijo a Infobae que un tratado aprobado por ambos parlamentos permitiría articular a empresas y Estados. Mencionó a GNL Quintero, ENAP y Codelco, y planteó que una parte del gas se consuma en Chile y otra continúe hacia mercados asiáticos.
Argentina cerró el primer semestre con un superávit energético de US$5.076 millones, 61,7% más interanual, pero enfrenta límites de transporte, almacenamiento y exportación. Chile ofrece infraestructura existente y también proyecta vender energía renovable hacia este lado de la cordillera.
La oportunidad es relevante, pero el antecedente de los cortes de gas obliga a definir garantías, precios, inversiones y obligaciones ambientales. La integración sólo será sostenible si los contratos resisten cambios políticos y si los beneficios y costos territoriales quedan explícitos.