La mora de entidades no bancarias alcanzó cerca de 33% en junio y abrió una disputa metodológica con los bancos, que reclaman al Banco Central separar sus indicadores de los correspondientes a billeteras, financieras y comercios que otorgan crédito.
Infobae señaló que el indicador bancario rondó 7,6%, mientras algunos microcréditos no bancarios aplican tasas de entre 150% y 200% anual. Las entidades tradicionales sostienen que el dato consolidado deteriora su imagen y oculta diferencias regulatorias.
El problema excede la presentación contable: una persona puede cumplir con su banco, endeudarse con una fintech y terminar incumpliendo ambos compromisos. El sector propone desagregar la información y ampliar refinanciaciones, sin avanzar hacia una amnistía general.
Separar los datos mejoraría el diagnóstico, pero no debe convertirse en una disputa para trasladar culpas. El BCRA necesita publicar costos efectivos comparables, mora por tipo de prestamista y concentración de deuda; sin esa información, los hogares toman decisiones en un mercado desigual.