La causa por la estafa de Branka Motors llegó a una audiencia de juicio abreviado con 365 víctimas y un perjuicio calculado en $573 millones. Facundo Banega, Alexis Marcó y Jonatan Marcó admitieron la defraudación y acordaron con la Fiscalía una pena de cinco años de prisión efectiva.
Según publicó Tiempo de San Juan, la jueza Ana Carolina Parra dispuso un cuarto intermedio hasta el próximo martes para decidir si homologa el acuerdo. Las querellas se opusieron y anticiparon que podrían recurrir al Tribunal de Impugnación porque la salida penal no incluye una devolución para las personas damnificadas.
El conflicto ya había tenido un intento de reparación económica en abril, pero los imputados incumplieron el primer pago y el convenio quedó sin efecto. Esa experiencia explica la desconfianza de las víctimas: una condena puede cerrar la discusión penal, pero no recompone por sí sola el patrimonio perdido.
La decisión judicial deberá distinguir con claridad reconocimiento de responsabilidad, pena y reparación. También será necesario explicar qué vías civiles o patrimoniales quedan abiertas y qué bienes pueden cautelarse; sin esa respuesta, el expediente corre el riesgo de producir una sanción formal mientras el daño económico permanece intacto.