Las ventas de vehículos fabricados en Brasil cayeron 22% interanual en Argentina y su participación bajó de 48% a 41,5% del mercado. El retroceso fue mayor que la contracción general de los patentamientos, estimada en 12,8% durante los primeros siete meses.
Infobae detalló que las unidades brasileñas pasaron de 156.500 a 122.100 en un año. Modelos como Fiat Mobi, Toyota Yaris, Volkswagen Polo y T-Cross registraron fuertes caídas, mientras el Chevrolet Onix fue la excepción entre los productos del país vecino.
La merma no significó un regreso del auto nacional: las ventas de unidades argentinas también bajaron, cerca de 28%. El espacio fue ocupado por importaciones de otros orígenes, favorecidas por cambios tributarios y por el cupo para híbridos y eléctricos; el Ford Territory chino se convirtió en el importado más vendido.
El nuevo mapa amplía la oferta, pero obliga a medir sus efectos sobre producción, empleo, balanza comercial y posventa. Una apertura sostenible necesita competencia efectiva y datos sectoriales, no solo precios de corto plazo, para evitar que la diversificación de importaciones profundice la debilidad de la industria local.