El proyecto de litio Rincón, operado por Rio Tinto en Salta, incorporó un banco de semillas, un laboratorio y un invernadero para conservar especies nativas de la Puna. La iniciativa busca producir material vegetal que pueda utilizarse en revegetación, remediación y en el futuro cierre de la mina.
Mining Press informó que el trabajo comenzó en 2024 junto con investigadores del Conicet y la Universidad Nacional de Salta, y este año avanzó hacia ensayos de germinación y adaptación. El objetivo es formar una reserva genética in situ y generar conocimiento sobre plantas capaces de sobrevivir en condiciones altoandinas extremas.
La herramienta es valiosa, pero un banco de semillas no prueba por sí mismo que una explotación pueda recomponer el ambiente que transforma. Su eficacia deberá medirse con tasas de supervivencia, superficies restauradas y monitoreo de largo plazo, datos que tendrían que ser públicos e independientes de la comunicación empresarial.
El caso ofrece una referencia para San Juan, donde el crecimiento del cobre y la continuidad del oro obligan a discutir cierres desde el comienzo de cada proyecto. Las garantías financieras, los planes de remediación y la conservación de biodiversidad deben ser exigencias auditables, no promesas reservadas para el final de la vida útil de una mina.