Trump invade Venezuela y secuestra al presidente Maduro y a su esposa para que sean juzgados en EEUU
Entre las diversas opiniones de la comunidad internacional lo que escribió Marine Le Pen (Que de zurda no tiene nada), es una síntesis de las dos posiciones que se contraponen y que contienen verdades parciales
“Había mil razones para condenar al régimen de Nicolás Maduro: comunista, oligárquico y autoritario, había impuesto un manto de opresión a su pueblo durante demasiados años, hundiendo en la miseria a millones de venezolanos, cuando no los obligaba al exilio.
Pero hay una razón fundamental para oponerse al cambio de régimen que Estados Unidos acaba de instaurar en Venezuela. La soberanía de los Estados nunca es negociable, independientemente de su tamaño, poder o continente. Es inviolable y sagrada.
Renunciar hoy a este principio por Venezuela, por cualquier Estado, equivaldría a aceptar nuestra propia servidumbre mañana. Esto sería un peligro mortal, sobre todo cuando el siglo XXI ya presencia importantes convulsiones geopolíticas que proyectan una sombra permanente de guerra y caos sobre la humanidad.
Ante esta situación, solo podemos esperar que el pueblo venezolano tenga voz lo antes posible. Son ellos quienes deben tener el poder de definir, soberana y libremente, el futuro que desean forjar como nación.”