El aumento internacional de fertilizantes generó un sobrecosto teórico de US$180 millones para el agro argentino durante el primer semestre. El conflicto en el Golfo encareció energía e insumos y redujo la disponibilidad de productos nitrogenados y fosfatados.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario difundido por Infobae, las importaciones tuvieron su segundo peor volumen desde 2019, aunque la factura llegó a US$1.762 millones, el segundo registro más alto. La urea duplicó su precio frente a enero.
Argentina importa cerca de la mitad de los nitrogenados y 80% de los fosfatados que consume en un año normal. Esa dependencia traslada shocks geopolíticos a los costos de siembra y puede afectar rindes, precios y demanda de servicios en las provincias productivas.
Un proyecto de producción local en Bahía Blanca busca reducir esa vulnerabilidad, pero demandará inversión, energía y tiempo. La respuesta inmediata exige previsibilidad comercial y financiamiento para evitar que ahorrar insumos hoy deteriore la producción de la próxima campaña.