El Gobierno decidió supeditar el envío de tres reformas económicas a la aprobación de la nueva Carta Orgánica del Banco Central. Según informó Infobae, el llamado grillete fiscal y los cambios en los mercados de capitales y seguros llegarían al Congreso en cascada, sólo después de que avance el proyecto monetario.
La reforma del BCRA busca prohibir los adelantos transitorios al Tesoro, eliminar la transferencia de utilidades contables y restringir el financiamiento a provincias y municipios. El oficialismo pretende obtener dictamen y llevarla al recinto de Diputados durante la tercera o cuarta semana de agosto, antes de afrontar el trámite en el Senado.
El orden elegido revela una estrategia política además de técnica: evitar varios debates complejos al mismo tiempo y concentrar los votos en la iniciativa que el Ejecutivo considera central. Pero también demora proyectos anunciados en cadena nacional, entre ellos el mecanismo que congelaría gastos y transferencias discrecionales si el sector público acumula déficit.
La secuencia puede facilitar la negociación parlamentaria, aunque deja una parte importante del programa económico sujeta a mayorías que el Gobierno todavía debe construir. Presentar cada reforma por separado permitirá discutir sus costos reales, especialmente el impacto sobre provincias, servicios públicos, protección del ahorro y derechos de los asegurados.