El Índice de Precios al Consumidor aumentó 1,9% en septiembre, frente al 1,7% de agosto. La inflación acumulada llegó a 23,6% en los primeros nueve meses y a 33,4% interanual.
El INDEC informó que los alimentos volvieron a presionar sobre el promedio. La secuencia mensual confirma que la desaceleración no es lineal: después del 2,1% de julio, agosto bajó y septiembre volvió a acelerar.
El número es menor que los picos anteriores, pero todavía erosiona ingresos y supera la meta presupuestaria anual. La evaluación económica debe incluir actividad, empleo y pobreza para evitar celebrar estabilidad nominal con deterioro social.
El desafío es sostener la baja sin depender de una contracción prolongada. Política fiscal, tasas, tarifas y tipo de cambio deben ser explicados como parte de una trayectoria verificable.