Un informe de Fundar ubicó a Argentina entre los países más caros de Sudamérica para comer afuera y comprar indumentaria medida en dólares. Aunque los precios mostraron una leve baja en julio, continuaron por encima de varios mercados vecinos.
Diario de Cuyo señaló que la comparación expone un problema de costos y precios relativos. El dato afecta tanto al consumo interno como a la competitividad turística y comercial de las provincias fronterizas.
La medición en dólares permite comparar, pero no explica por sí sola el poder de compra local. Salarios, impuestos, alquileres, logística, competencia y tipo de cambio deben analizarse juntos para identificar por qué persiste la brecha.
La respuesta no debería limitarse a pedir una baja de precios. Hacen falta reglas estables, mayor competencia y políticas que reduzcan costos sin deteriorar empleo ni calidad.