La Oficina por la Igualdad de Género de la Universidad Nacional de San Juan cumplió una década de trabajo. El área consolidó tareas de atención ante situaciones de violencia, capacitación, prevención e inclusión dentro de la comunidad universitaria.
Según Diario de Cuyo, la experiencia comenzó con recursos limitados y logró institucionalizar protocolos y acciones que alcanzan a distintos espacios de la UNSJ. El recorrido muestra que las políticas de cuidado requieren estructura y continuidad.
El aniversario también invita a evaluar resultados: tiempos de respuesta, acompañamientos, reincidencias, cobertura y percepción de seguridad. Sin datos agregados y protegidos, es difícil saber dónde hubo avances y qué barreras persisten.
La universidad debe garantizar independencia técnica, presupuesto y acceso sencillo al área. La permanencia durante diez años es valiosa, pero la calidad institucional se mide por la capacidad de prevenir daños y responder sin revictimizar.